viernes, 29 de agosto de 2014

Cierre del blog

Hola amigos,

Concluida la expedición, me gustaría cerrar este blog dejando constancia en el mismo, de mi gratitud a todas las personas que me han enviado ánimos a través de sus comentarios, todos ellos con cariño. Os aseguro que cuando estás en una situación difícil y compleja como la que yo he vivido, estos mensajes de ánimo se convierten en algo vital, en energía que llega directamente al corazón, y que desde luego, amortiguan la dureza que supone ascender a una montaña de éste nivel.

Aunque no lo hayan hecho en ésta bitácora, también agradezco las llamadas y mensajes enviados por otros medios (sms, whatsapp, etc.), algunos expresando preocupación por no saber nada de mí en semanas.

En esta ocasión la tecnología no ha acompañado, ya que he estado incomunicado prácticamente en la totalidad de la expedición, imposibilitando el envío de información al blog, que desde luego yo lamento.


Doy las gracias también a la gente que he conocido, que ha sido mucha, de diferentes países y lenguas, con la que he convivido en mayor o menor grado. Todos ellos me han aportado algo importante. Siendo yo el más diferente por distancia y por cultura, me han tratado como a uno de ellos, con respeto y cordialidad... y paciencia :-) :-) haciendo con ello que no me sintiera solo en ningún momento. Esto es muy-muy importante para alguien que ha viajado y se ha embarcado solo en esta aventura.

No puedo cerrar éste capítulo de agradecimientos sin hacer mención a la empresa Pamir Expeditions. Su organización es fantástica en cuanto a medios y personal, muy difícil de encontrar en montañas similares. Sus cocineros, su servicio y su atención sanitaria son estupendos.


Expedición Pico Lenin
Cordillera del Pamir
Agosto 2014

"Una experiencia de vida"

Pienso que los alpinistas somos un poco como las cometas, que se elevan a lo más alto siempre en contra del viento, nunca a su favor, superando al igual que ellas todas las adversidades que se presenten.

Rahmat - Spasibo - Merci - Eskerrik asko - Gracias
Tanks - Tanke - Obrigado - Grazie - Dziękuję
 


Un abrazo. Hasta siempre
Jon Galdos



jueves, 28 de agosto de 2014

Ultimo dia en Tashkent

Hola amigos,

Hoy día de relax en Taskent.

Desayunar tranquilamente, y después a preparar todo mi equipaje de forma que pueda evitar el sobrepeso en el aeropuerto. Espero conseguirlo.

He vuelto a visitar el mercado de Chorsu, en esta ocasión, por la mañana. La mejor hora, cuando tiene mejor imagen. Por la tarde hay mucha suciedad acumulada.

He comido en el mismo sitio que ayer. Hoy he pedido ensalada y pollo a la parrilla. Yo no sé cómo lo hacen, pero está genial. He compartido mesa con dos señoras Uzbekas. Aquí es  normal compartir mesa. A raíz de que yo lo he hecho, me he fijado un poco más en esta costumbre, y he podido comprobar lo habitual y asimilado que esta en la sociedad.

También he podido comprobar que es bastante habitual comer con las manos, incluso ensaladas, especialmente las personas mayores. Para ello, utilizan el pan, formando con éste y los tres primeros dedos, una especie de cuchara, con la que recogen la comida del plato.

Nadie bebe bebidas alcohólicas, salvo los extranjeros, que normalmente consumimos cerveza. Esto también puede ser por el elevado precio que tienen para ellos. Normalmente acompañan sus comidas con té, y en su defecto, con algún refresco, pero en menor medida.

En Uzbekistán no he visto consumir vino en ningún sitio. Sin embargo, en Kirguistán, sí que se produce vino en algunas zonas del país, y un licor similar al cognac o al brandy, por cierto, muy bien embotellado. Con mucho nivel. Prácticamente toda la producción de ambas cosas lo destinan a la exportación.

En el mercado de Chorsu he podido comprobar que en las huertas de Uzbekistán se produce absolutamente de todo, y de buena calidad. Frutas y verduras. El clima es similar al de España, y si no me equivoco, estamos más o menos en el mismo paralelo.

No me gustan los pescados que hay por aquí. Están ahumados, o secados de alguna forma. Tienen un sabor fuerte y extraño.

Capítulo aparte merecen los helados. Son muy baratos, unos 0,33$USD y están muy buenos. Los cucuruchos son finos, casi obleas. A mi juicio, de mucho más calidad que en la mayoría de sitios de España..., y no vamos a entrar en el precio. Puedes encontrar puestos de helados en cualquier lugar.

El hotel donde estoy alojado se llama "Samir". Es un hotel moderno, con habitaciones amplias y confortables. La comida buena y de calidad. El servicio muy correcto. Yo les he solicitado algunos favores y me los han hecho sin poner ninguna pega. Hoy por ejemplo, les he pedido que me dejen ducharme por la noche, antes de ir al aeropuerto, y me han permitido usar una habitación, durante una hora, para embalar definitivamente mis cosas, ducharme y cambiarme de ropa. Estas atenciones no tienen precio y yo desde luego, las agradezco. Spasibo!


Son las 23:50h y no llega transporte alguno al hotel para llevarme al aeropuerto. Estas esperas siempre generan una cierta inquietud y acabas dudando de si se habrán planificado bien las cosas. En este caso, el transfer ha fallado... Después de esperar un tiempo más que prudencial, decido coger un taxi, ya de urgencia.

El taxista super majo. Conocía la alineación de Athletic mejor que yo. Es un fan de Ander Herrera. Es la leche! Total que me ha ayudado mucho en mí "encarrilamiento" dentro del aeropuerto.

Quiero describir aquí lo que ha sido todo el proceso de acceso a la puerta de embarque, desde que he llegado al aeropuerto. En total 2 horas y 10 minutos. Para echarse a llorar directamente.

- A las 00:10h he llegado a la terminal internacional del aeropuerto. Todos los viajeros con destino a Estambul en la calle haciendo cola. Es la primera barrera de los militares. En este punto se controla el pasaporte.

- Segunda línea de control. Pasaporte y equipaje.

- Tercera linea de control. Facturación de equipaje

- Cuarta linea de control. Pasaporte, billete aéreo (que sellan) y de equipaje de mano. Me mandan para atrás por no tener la declaración de aduana. Me facilitan impresos en ruso. Los cumplimento y vuelvo a la cola.

- (R) Cuarta linea de control. Al segundo intento, la paso, pero de milagro. Me piden el documento de salida de Kirguistán y de entrada en Uzbekistán. Gracias a Dios que guardo las cosas... Ah!, y me escanean el pasaporte. Puedo decir, sin ningún temor a equivocarme, que mientras he estado en Uzbekistán me han fotocopiado el pasaporte no menos de 30 veces.

- Quinta linea de control. Me inspeccionan todas y cada una de las cosas que llevo en el equipaje de mano

- Sexta linea de control. Presentación de pasaporte. Me echan un segundo sello en el billete de avión (?)

- Séptima linea de control. Control detallado y total del equipaje de mano. Chequeo a la persona, palpando el cuerpo.

Son las 02:20h cuando accedo a la puerta de embarque.

- Octava linea de control. Acceso al avión.

Juzgad vosotros mismos todo este proceso. A mi la cabeza no me da para semejante ejercicio.

Lo mejor, que he conseguido pasar todo el equipaje sin pagar un solo dólar.

No creo que pueda dormir en el avión... Seguro que tendré pesadillas  :-)

Un abrazo

martes, 26 de agosto de 2014

Viaje Samarqand a Tashkent

Hola amigos,

Antes de nada, haré un comentario sobre el hotel “Orient Star Kuk-Serai”, en el que he estado alojado. Es un hotel grande, se supone que de 4*, con pretensiones y bien situado, pero con muchas deficiencias. Las habitaciones muy antiguas y con necesidad de renovación. En la mía, las luces no funcionaban y el grifo de agua fría de la bañera tampoco ("escaldaico he salido de ahí..."). El servicio también deja bastante que desear. Me han obligado a pagar la habitación en metálico y por adelantado. Y por último, el desayuno, escaso a todas luces. Todo esto, por 80$USD, que para este país es un precio muy elevado. Lo mejor: que está bien situado, muy cerca del centro histórico.

Para regresar a Tashkent, mi intención era coger el tren de alta velocidad "Afrosiab" o "Afrosiyob", a las 17:00h y así poder estar durante la mañana en Samarqand, pero no había billetes, por lo que he tenido que sacar pasaje para el tren "Shark", a las 12:03h. El importe del billete 32000 SUM, unos 12,80$USD, para salvar una distancia de 290 km

El tren-expreso “Shark” es el verdadero “Expreso Oriental” (“Shark” en uzbeco significa “Oriente”). Este tren conecta las tres ciudades antiguas de Uzbekistán: Tashkent, Samarqand y Bukhará.

Quiero describir la estación de Samarqand (N39.684812, E66.930190). Yo la etiquetaría de imperial, resultado de un sueño dictatorial de algún jerarca de la época soviética, enorme, decorada de acuerdo con la fecha del sueño, bien cuidada pero caduca, completamente tomada por los militares, que la consideran un punto estratégico, a la vista está.

Para acceder a ésta terminal ferroviaria: Control militar en el exterior. Nuevo control militar en las puertas de acceso, con registro minucioso de todo el equipaje, y finalmente, otro control militar en el acceso a los andenes.

Para que veáis lo asfixiante que resulta esto, os comentaré el control realizado para acceder a uno de los trenes, mientras esperaba el mío. El acceso al andén a través de un túnel. Dos funcionarios retiran el pasaporte a todos los viajeros. Un tercero, los escanea en una fotocopiadora acondicionada al efecto y los va amontonando, a la espera de que los militares revisen sus equipajes. Hecho esto, más funcionarios, acomodados en tres mesas de a dos, toman declaración por escrito a cada viajero. Esta totalmente prohibido hacer fotografías, pero me he arriesgado y he sacado alguna con el móvil, aunque han estado a punto de pillarme... Hay que arriesgar un poco ¿No os parece?



No puedes ir a ningún sitio, incluso al baño, sin estar vigilado. La estación está totalmente controlada. Llega el tren "Afrosiyob" y casi había en el andén, más militares que viajeros.

Mi acceso al tren ha tenido anécdota con resultado positivo. Que digo!  Excelente...  Os la contaré:

El tren "Shark" es muy largo, el billete exclusivamente en ruso y todo lo demás también rotulado en ese idioma, por lo qué, he tenido que ir preguntando en el exterior a diferentes  funcionarios cual es mi vagón, presentándoles para ello el billete. Por fin doy con el vagón. Ya solo me queda el asiento... Ya en el interior del vagón -de Segunda-, lleno de gente, en filas de a dos, derecha e izquierda, no consigo saber cual es mi asiento de ninguna forma, por lo que me bajo del tren y me dirijo al funcionario que me parece más "salao" de los que allí había. Volvemos juntos al vagón, y por el camino me dice algo en ruso que no entiendo, pero lo que sí he entendido es la palabra inglesa "sleep". Yo soy mucho de hacer "sleeping"... :-) Me estaba ofreciendo la posibilidad de ir en clase VIP, para viajar durmiendo, en un  compartimento para dos personas. Uhmmm...! Decido entrar al trapo. How much? Respuesta: Three dollars. Es evidente que sabe que hay compartimentos vacíos y el dinero es para él. Decido darle 5 dólares, en lugar de tres. Al momento estoy acomodado en un compartimento, y cinco minutos más tarde tengo un café sobre la mesita que hay frente a mí.



Me siento como un niño con un juguete nuevo, viajando lentamente, sin agobios ni atascos de tráfico, sin ruido, mirando el paisaje por la ventana, aunque debo decir que éste no ofrece alegría alguna. Prácticamente todo es plano, árido, con alguna casa o pueblo, aquí y allá, pero sin interés de ningún tipo, monótono..., pero una gozada viajar de este modo.

Una vez en la estación de Tashkent (N41.292206, E69.287636), ya sobre las 15:30h, he decidido ir a comer a Chorsu Bazaar, el mercado más importante de esta ciudad. Para ello, he tomado el Metro en la terminal de Tashkent, justo donde se encuentra la estación de tren. Ya le tengo cogido el punto al suburbano, a pesar de estar todo en ruso.



En unos minutos estaba en la otra punta de la ciudad, en el famoso mercado de Chorsu. Antes de salir a la superficie, ya olía a carnes asadas en parrilla. He elegido un restaurante, junto a la escalera que da acceso a la gran cúpula del mercado. Magnífica carne, ensalada y pan (como siempre, amasado a mano). Después he recorrido el mercado. Es una pasada el trajín que hay en este lugar. Para quien venga a Tashkent es indispensable una visita pausada a este mercado.

Al caer la tarde, de nuevo al Metro para trasladarme a la Estación más cercana al lugar donde se encuentra mi hotel.

Bueeno, mañana aún dispongo de unas breves horas en esta ciudad, antes de regresar  a mi casa. Pensaré como emplearlas...

Bihar arte

Un abrazo

Viaje a Samarqand

Hola amigos,

Hoy me he levantado a las 6h., dispuesto a ir Samarqand, en principio en tren, bien sea en el Afrosiab (Talgo fabricado en España), o bien en el Shark (traducido: tren de Oriente).

Mientras desayuno se acerca Farhod. Me saluda dándome un abrazo. ¿Recordáis? Es mi Antxonito en Tashkent. Dejo mi equipaje en el hotel, salvo una pequeña mochila.

Viajo en taxi a la estación de tren. El taxista, vivillo él, estando en las mismas taquillas para obtener los billetes, me deja a unos 300 metros, más alejado y a la vuelta de la estación. Después de varias preguntas, ya he conseguido llegar donde están las "Kasass", lugar donde se compra el pasaje.

¡No hay billetes para ninguno de los dos trenes!

¿Y ahora que hago yo? Tras unos instantes dudando, pienso: Voy a ir a Samarqand de cualquier manera, aunque sea subido en un caballo.

Me siento en un banco, frente a la parada de taxi, por donde pululan taxistas supongo que oficiales y un ejercito de espontáneos, furtivos sin licencia seguro. Durante un rato, trato de averiguar cual de todos ellos tiene cara de menos granuja.

Por fin, me decido. Me incorporo y me acerco a uno de ellos. En cuanto comienzo a hablar con él, unos cuantos compañeros suyos nos rodean. Hay una lucha verbal entre ellos, por ver quien se hace finalmente con la pieza, que soy yo. Con forcejeo entre ellos, mí elegido consigue llevarme a su coche. Ya en su vehículo, es evidente que es un furtivo. Le explico que quiero ir a Samarqand y que no hay billetes de tren. Negociamos... Me dice lo que puede costar un taxi hasta esa ciudad y lo que me cobraría él, por acercarme a una lanzadera de taxis que hace ese trayecto. Hay trato!

Ya con él en el coche, me lleva a unos 8-10 km de donde estábamos. Hay un montón de taxis y... Sorpresa! Un autobús que va a Samarqand. Me pregunta si quiero ir en Bus o en Taxi. Opto por el autobús por ser mucho mas económico. Él se ofrece y se encarga de negociar mi billete con el responsable del autobús, abriéndose antes paso a brazo partido con otras personas que también quieren llevar al huerto a este maltrecho viajero. El importe, 10 dólares. Hay trato!. Ya está... Me da la mano y se despide. Bueeeeno, al final un tío majo. He tenido suerte.

Cuando subo, o mejor dicho, me empujan dentro del autobús, solo están un abuelo con su nieto. Me pongo junto a ellos. Es un buen sitio.

Enseguida el niño, de unos 10 años, empieza a sonreír y a interesarse por mí, el extraño, el raro. Está todo el tiempo sonriendo y jugando. Le enseño fotos y también como funciona la cámara. Hace mucho calor dentro del autobús. Le pido que vaya a comprarme una botella de agua, pero su abuelo le dice que me de una de las que tienen ellos, cosa que hace el crío. Me dan también caramelos, me hago fotos con él y su abuelo. Juega conmigo...

En fin, así va pasando el tiempo y el autobús que no sale. En el exterior, una multitud de gente vocifera para atraer clientes al Bus: Samarqand!, Samarqand!... Son comisionistas. En cuanto aparece un posible viajero, caen sobre él como buitres, peleando entre ellos. Desde mi ventanilla puedo observar detenidamente el comportamiento de estas gentes. Están atentos a todo lo que se mueve, dispuestos a la lucha, para conseguir al viajero y llevarse de este modo un dinero.

También suben al autobús vendedores de todo tipo.


Arranca el Bus. Dos largas horas he estado metido aquí dentro, con unos 32 grados de temperatura, pero no creáis que la espera ha sido en balde. Me ha servido para descubrir que esta empresa no tiene perdidas. El autobús sale cuando se llena!

No sé si debería de decir autobús, ya qué más bien es un transporte. Aquí viajan personas, pero también, todo tipo de materiales, cuyo pago ha sido negociado y acordado previamente con el responsable del Bus.

Describiré un poco el marco en el que viajo:

El autobús tiene unas 50 plazas, muchos años encima y un chófer indescriptible. Debajo de prácticamente todos los asientos, hay una batería de automóvil (?) debidamente embalada en su correspondiente caja, lo que te obliga a tener un pie siempre recogido. De la mitad hacia atrás, todo el pasillo está ocupado por cajas de todo tipo, por lo que el viajero ha de pasar sobre ellas para acomodarse en su plaza. En los altillos de los asientos hay todo tipo de bolsas y materiales. Se venden más billetes que asientos. Delante de mí hay dos mujeres mayores -ya abuelas- con un chaval de unos 12 años, ocupando dos plazas. Hacía la mitad del viaje, una de las abuelas se ha sentado en el pasillo durante unas horas. Hay personas que van de pie. Pero volviendo a los materiales que transporta...
Me quedo de piedra, cuando veo venir desde mi ventanilla, un hombre con un parachoques de una furgoneta (u otro vehículo similar) en la mano, con la pretensión evidente de meterlo al autobús. Bajo mis narices observo la negociación. Primero que no, de forma tajante. Luego, regateo. Llamadas telefónicas a la base. Después, vistazo a la zona de carga del autobús y toma de medidas. Finalmente, acuerdo y el parachoques para adentro. Y todos tan contentos!

Y por supuesto, aquí se come y se bebe, pero no se puede ir a la "toilette", porque el autobús no realiza ninguna parada en 5 horas. Me sorprende que en todo este tiempo nadie tuviera ninguna necesidad fisiológica. De todos modos, creo que es mejor no saber cual hubiera sido la respuesta del chófer ante esa eventualidad :-) :-)

Me marcho preocupado. El abuelo ha mandado al niño a algún recado y no ha vuelto. El abuelo ha bajado del autobús. Al marchar, puedo verle desde mi ventanilla muy inquieto por el niño. Los que hubieran sido mis compañeros de viaje se quedan en tierra.

Por delante 290 km hasta llegar a Samarqand. El autobús, con una visión más elevada, me da otra perspectiva de la ciudad de Tashkent.

Si os quejáis de estar un rato seguido oyendo a Manolo Escobar o a El Fari, no os cuento lo que es un viaje de estos oyendo digamos, canción popular a todo trapo.

Cuando llevamos unos 70 km recorridos, pasa el Cobrador. Un hombre desaliñado, portando una bolsa de plástico, desvencijada por el uso, en la que va introduciendo el dinero de los pasajes, que va obteniendo de cada viajero. Es cutre cutre...

Por fin..., Samarqand! pienso..., pero no del todo. Estoy en las afueras de la ciudad. La estación de autobuses está así situada. Un chico Uzbeko, estudiante en Francia durante un tiempo, de nombre Ámbar, se dirige a mí, me pregunta de donde soy y se ofrece a compartir taxi y a acompañarme en todo lo necesario hasta mi alojamiento. Menos mal, porque hay dos hoteles Orient Star y al primer intento nos hemos equivocado. Fantástica su ayuda, incluso hemos compartido taxi con otras personas. Spasibo Ámbar!

Ya instalado, me dedico el resto de la tarde-noche a conocer el casco antiguo de esta ciudad...

En primer lugar debo decir que aquí no hay Oficinas de Turismo y la información que te dan en los hoteles no está, ni de lejos, acorde con la importancia de los monumentos a visitar, ni enfocada mínimamente al turista, sea de la nacionalidad que sea. Las calles tampoco están debidamente rotuladas, al menos, en las zonas por donde yo he estado.

Dicho esto, los monumentos antiguos me han parecido espectaculares, aunque más abajo matizaré esta afirmación. Estos son los que he podido visitar:


Plaza de Registan (lo mejor, sin duda)
Mausoleo de Gur-Emir
Mosque of Bibi-Khonim
Mausoleo de Rukhobod
    

Aunque no forma parte de los monumentos, incluiría también la avenida peatonal Registan Street, como algo muy interesante de visitar, con sus tiendas y restaurantes.

Ésta seria la matización a lo que he visto:

Algunos -casi todos- de estos monumentos están atendidos por personas no profesionales, sin formación alguna para atender a los turistas, cuya función principal es cobrar la cuota de entrada. No te facilitan información ni documentación alguna sobre el monumento a visitar. Está todo rodeado de policía, que te miran más como a otra cosa, que como a un turista. Las zonas que rodean algunos monumentos, por ejemplo, el Mausoleo de Gur-Emir, están de pena, con calles estrechas y destartaladas.

He cenado en un lugar al que ya le tenía "echado el ojo" y que no me ha defraudado. No puedo aportar el nombre del lugar, porque allí no había nombre alguno, ni posteriormente factura de lo cenado. Este ha sido el menú:


- Ensalada de tomate, cebolla y otros.., con yogurt natural (de cine). El yogurt me hace pensar qué estaremos comiendo allí.

- Dos brochetas grandes de pollo y tomate, hechas a la parrilla y acompañadas de una ensalada de cebolla y hierbas (extraordinarias). No sabría decir con qué especias están condimentadas.

- Pan. Simplemente genial...!, amasado a mano (una pasada de rico),

- 2 pintas de cerveza de importación

Todo esto, en un sitio que está bien, pero sin echar cohetes, típico de aquí, por un importe de unos 15$USD

Bueno, ahora un paseo de noche y al hotel a descansar un poco.

Bihar arte

Un abrazo


domingo, 24 de agosto de 2014

Traslado de Osh a Tashkent

Hola amigos,

Me levanto pronto, porque tengo sin solucionar mi transfer a Tashkent. Ayer por la noche nadie sabía nada en el hotel... Un poco preocupado sí que estoy, porque es domingo y pienso será complicado, pero aquí se trabaja todos los días, o casi.

Como Dios aprieta pero no ahoga, sobre las 8,45h mi enlace en Osh, Anastasiya Khusheva, se pone en contacto conmigo. Me dice que tendré un coche a mi disposición a las 11:00h.

En el tiempo de espera en el hotel conozco a Carlos Suñer, de Mallorca. Ha estado también en el Lenin. Hablamos un rato sobre ello y de como nos ha ido a cada uno de nosotros. Él ha conseguido subir. Enhorabuena Carlos!. Desde aquí te deseo un buen retorno a Mallorca. Yo voy a ver como me va en la frontera con Uzbekistán...

Prometido y cumplido. A las 10:50h tengo un coche en la puerta del hotel Sun Rise Hool. Le acompaña Anastasiya. Juntos, los tres, nos dirigimos hacia el Noroeste, hacía a la frontera con Uzbekistán.

Apenas 15 minutos y estamos en la frontera.

Este montaje que tienen los "milicos" es de una falta de respeto a la gente en general, y a sus propios ciudadanos en particular, que da vergüenza ajena.

En primer lugar he de decir que la tienes que cruzar andado, con todo lo que lleves, acuestas. El trayecto completo tiene unos 600 metros.

Como ya he mencionado, hoy es domingo. Desde Kirguistán los militares solo permiten el paso en bloques de unas 20 personas. Debes esperar al sol (-de justicia-), 39 grados cuando he pasado yo, todo el tiempo que sea necesario.


Ya en la zona Uzbeka, de las tres cabinas de control de pasaportes, solo una en funcionamiento. Un calor que te mueres. Al mando de ésta estación un tío más seco que la piel de Tutankamon. Cara de cartón piedra. Inmutable aunque viniera su propia madre con una cerveza fresquita. Dios!, no sé de donde sacan a esta gente. La autoridad con aire acondicionado, por supuesto, como corresponde, no vaya a ser que se pierda por deshidratación un valor irremplazable para el país.

Joooder! Por detrás de mí aparece un militar con una gorra de plato, bajo la cual entra un mariachi entero, con instrumentos y todo. Qué susto!

Ya consigo pasar el control de pasaportes. Ahora la declaración y el control de equipaje...

Los documentos en ruso. Los pido en ingles y al cabo de un rato me los facilitan. El funcionario que chequea los documentos de declaración de aduanas, me somete a tercer grado, insistiendo en el dinero que llevo encima y si soy del Madrid o del Barça. Le digo que soy del Ath. Bilbao, que soy vasco vasco. Como no me entiende... Insiste en el dinero y yo haciéndome el loco... Ya finalmente, a base de minutaje, la neurona se le va reblandeciendo y me da paso al chequeo de equipaje.

Aquí..., ¡El acabose!

Dos mesas bajas y cuatro militares (una, mujer) con uniformes verdes, y un Jefe al mando, con uniforme color marrón.

Literalmente, me machacan. Ni Real Madrid, ni Barsa, ni Lenina..., ni nada.

Tengo que sacar todas las cosas de la mochila, petate, mochila pequeña... Todo!, esparcido por aquí y allí. Insistían mucho en las medicinas. No medicinas!, I have not medicinas! No las he declarado, y sí que llevo medicinas para edemas, etc. No me las han pillado de puro milagro. El Jefe de uniforme marrón, seguro que ganado a pulso tras años enmierdandose, seco y estirado como uno de los tubos que fabricamos nosotros, se dirige a mí y me pregunta a que me dedico. Le digo con una sonrisa, que ha sobrevivir, que es un buen trabajo, pero no le convence. La verdad es que no se porqué... Finalmente, le digo que en Sistemas Informáticos. La he "cagao"...

Me dice sí llevo artículos de electrónica, cosa que él ya sabía de antemano por la declaración. Le doy el ordenador portátil y me pide la clave de acceso. Trato de disuadirle, haciéndome el tonto (que tampoco me cuesta mucho) pero no hay manera. El hombre a lo suyo: la clave, la clave y la clave... Finalmente, se la he tenido que dar. Ha estado con el ordenador un buen rato. No sé lo que ha hecho durante ese tiempo.

Lo dicho unos párrafos mas arriba. Es de vergüenza como tratan a las personas. Con gente y mentalidades así, un país no puede progresar debidamente nunca, en cualquiera de los aspectos bajo el que lo mires.

Son las 13:42h cuando consigo entrar en Uzbekistán. Allí me está esperando Ámbar, mi chofer hasta Tashkent. Han sido en total 2 horas y 32 minutos para cruzar la frontera... ¡Un grupo de unas 20 personas!

Iniciamos viaje a la capital Uzbeka. Poco dura la alegría en la casa del pobre. Apenas 10 minutos y nuevo control militar. Pasaporte, chequeo de equipajes, etc.

Quiero agradecer aquí los éxitos a nivel mundial del Real Madrid y Barcelona. Mencionarlos y les cambia la cara a los militares que hay en los controles y te facilita las cosas. Es la leche!

Paramos a comprar una coca-cola. 6000 de la moneda de aquí. Tengo ya un lío de circulante de padre y señor mío. Es necesaria una mochila, debidamente compartimentada, para manejar "el parné"...

Arrancamos de nuevo y atasco monumental. Como lo de Laredo en día de playa, pero en Uzbeko. Todo el mundo toca la bocina. Pienso que eso es porque son optimistas, porque, si hay alguien optimista de verdad en este mundo, es aquel que cree que puede resolver un atasco de tráfico tocando la bocina.

No me lo puedo creer..., pero si al final del atasco hay un nuevo control militar. Con razón tocaban el claxon. Esta gente es la h*stia. Nos paran. Apertura del maletero. La vocecita de mi chófer: Jon, down car!  down car! Me piden el pasaporte y también que abra el equipaje. Horror, antes que desperdigar mi ropa y resto de enseres por toda la rotonda donde nos encontramos, saco el pañuelo y...

A llorar!

Les digo que vengo de escalar el Pik Lenina, en Pamirsky, y que todo lo que llevo es material de escalada. El militar, éste de un uniforme distinto, de un color aceituna, ya descartado por mala calidad en el propio trujal, me pregunta algo que no comprendo ni a tiros. Se acerca más gente a nuestro alrededor, y hete aquí que con la ayuda de terceros, comprendo la pregunta que me estaba haciendo. Me preguntaba hasta que altura he subido. Yo, raudo y veloz, le digo: Summit! Summit! Of course! Basque Country! Me mira de arriba abajo como diciendo: Este tío me está vacilando... Pues claro que te estoy vacilando, mi General. Lo bueno que tienen dos personas que no se entienden es que con una sonrisa, puedes decir lo que te salga de los Países Bajos.

Andiamo Ambar! No hay manera de echar una cabezadita oye...

Ay Jesús! que estrés...

Hacia las 14,30h, ya con horario Uzbeko, paramos en un sitio junto a la carretera, típico, que conoce mi chófer (N40.593080, E71.429169). Un lugar donde se puede comer y hacer un descanso. Ámbar me ha invitado a comer un melón. Enterito para los dos! El dueño nos lo ha troceado en la mesa. Estaba buenísimo. Mi chófer y el dueño se conocen. Bueno bueno, se ha revolucionado el lugar. Toda la gente pendiente de mí. Ha llegado un Spanish. Soy algo exótico para ellos. Ya se ha encargado mi chófer de decir al personal que he estado en el Lenin. Me he quedado alucinado de como hacen huevos fritos en enormes calderos cónicos, así como otro tipo de comidas, por ejemplo, una especie de pisto. El pan, que bueeeeno...


La gente super-maja y amable conmigo. Me encantan estos sitios. Viven de una manera casi ancestral, básica, y hacen las cosas como las hacían sus padres y abuelos. Auténticos, sin lujos de ninguna clase y con una sonrisa en la boca. Les gusta mucho que les digas que está rico lo que te ofrecen. Como a nosotros!

Después de comer el melón, a lavar las manos y la cara en una fuente circular, donde refrigeran las bebidas. Pido permiso para hacer unas fotos, cosa que me conceden, damos las gracias y nos vamos.

Me he fijado que en estos países los jóvenes y los viejos no están separados. Se les ve conviviendo de forma natural en cualquier faceta del día a día. Allí esto se da en mucho menor medida, creo yo. Los jóvenes tienden a hacer una vida propia.

Nuevo control militar. Esta vez no han pedido el pasaporte. Se han limitado a abrir el maletero y a husmear un poco.

Ámbar ha de echar gasolina y me deja solo unos tres cuartos de hora, en una zona que no puedo determinar, con muchos puestos de venta y gentes de todo tipo. De nuevo soy el distinto, el exótico. Sin embargo, a mí me lo parecen ellos. Todo es relativo... Pido un helado en un puesto (1000UZS) de yogurt. Mientras doy cuenta del helado, me siento en un banco, junto a otras personas, simplemente a ver pasar a la gente. Es increíble la cantidad de matices que tienen sus caras, sus ropas, lo que comen, lo que beben, todo... Los niños juegan con unos juguetes totalmente distintos a los que vemos allí.

Me he acercado a varios puestos. Me ha llamado mucho la atención unas bolas, pequeñas o muy pequeñas. Les he pedido que me dejaran tocarlas y olerlas. Era queso. Para mí, de cabra. Olían muy bien. También he visto en los puestos, pipas tostadas y sin tostar, cacahuetes, pan, frutos secos, y también bebidas y juguetes.


En un puesto, si se puede llamar asi, directamente sobre el suelo, un hombre daba a beber en unos cuencos lo que parecía leche. He estado a punto de probar, pero me ha dado corte la escasa limpieza. Solo dos cuencos para el trasiego que allí había.

Estamos como a 180 km al Este de Tashkent, cuando son las 15:45h y tenemos delante un nuevo control militar. Revisión del maletero, afortunadamente sin apertura de equipaje. Yo he de bajar del coche para ir a un puesto de control fuera de la carretera. Me piden el pasaporte, lo escanean y registran. Varios de los militares van ataviados con pasamontañas y gafas de sol, cubriéndose totalmente la cara, y todos ellos con botas altas y armas largas, tipo Kalasnikov. En plan Rambo, vamos. Muy en su papel.

Para mí esto no tiene ni pies ni cabeza. He de reconocer que ocupados sí que están los hombres, aunque su labor no aporte gran cosa al progreso del país, más bien al contrario. Creo yo... ¿A qué tendrán miedo? ¿Qué buscarán? ¿Cual es el objeto último de todo esto? ¿Tendrán una base de datos en condiciones para gestionar todo este trajín? No creo yo que Oracle y SAP, trabajando conjuntamente, puedan con todos estos registros :-(

Jesús! Son las 16:15h y nuevo control militar. Esta vez en unos túneles siniestros. Es el mismo lugar que relaté en mi viaje de ida a Osh.

Nuevo control militar a unos 100 km de Tashkent. Sin comentarios.

17:40h, otro control militar. Hay que verles, la verdad...

18:15h, nuevo control militar a la entrada de Tashkent. Ya no puedo más... Voy corriendo a entregarme. Quiero llegar el primero. Es el noveno control, incluyendo el de la frontera.

Como anécdota os contaré lo siguiente:

En una avenida de doble vía, a la entrada de la ciudad, el chófer gira la cabeza hacia atrás, y me dice:
- Jon, iz alá vaz lacaza itci no vala, itci no valá, po alá...
- Yo le digo: ia! ia!
La cosa parecía clara ¿no os parece? Yo al menos tenía más o menos claro lo que me decía.
Pues el hombre, de acuerdo con sus palabras, para el coche en medio del carril derecho, se marcha cruzando la autovía y me deja allí dentro del coche, unos 15 minutos, en hora punta. Joooeerr!
Al regresar, me ha dado una explicación, pero esa sí que no la he entendido :-)

Por fin, sobre las 19:20h, después de más de 8 horas de viaje, el chófer me deja frente al Hotel Samir. Una cerveza de relax. Cena Uzbeka magnífica: Ensalada típica, crepés de setas con queso y verduras (de cine..) y fruta.

A dormir. Estoy agotado

Bihar arte

Un abrazo

Campo 1 a Campo Base y traslado a Osh

Hola amigos,

Ayer me apañe varias colchonetas y he dormido de un tirón toda la noche, por primera vez en mucho tiempo.

Sobre las 9 el desayuno. Hoy, el personal de Pamir Expeditions ha estado muy atareado en el Campo1, limpiando, recogiendo  y embalando todo, ya que cierran y desmontan todo por fin de temporada.



A las 11:00h salimos con dirección al Campo Base. El Doctor viene con nosotros. Por delante 4 horas de treking. Los caballos nos trasportarán parte de los materiales.



Al poco de llegar al Camp Site me he pesado en la Yourta: 72 kilos vestido. Diez u once kilos menos de lo que debiera. No doy ni para un caldo :-)

Mi última comida por aquí. Ensalada típica. Patatas (casi en puré) con chorizo y sandía. Muy bien.

Me presentan el Libro de firmas y comentarios de Pamir Expeditions, para que escriba algo, cosa que hago. Liquido las deudas pendientes (alquileres, etc.) y me despido con sendos abrazos de mi Guía Gleb y de algunos de los cantores rusos :-), que han llegado a última hora a la Yourta, bajo una intensa lluvia, y con unas cervezas de marca, de 33 cl., bajo el brazo, que no sé de donde las han sacado. Me han invitado a una, pero ya había comido y tomado café. Finalmente, salimos del Campo Base hacia Osh a las 17h., el chófer, el Doctor y yo...

Hasta siempre! Spasibo!

Durante el trayecto repaso en mi cabeza las cosas vividas en las últimas semanas, intensamente en todas las facetas posibles, muy difíciles también en algunos momentos, y pienso que, cuando éstas ahí arriba y contemplas ese escenario grandioso, te sientes inmensamente feliz de haber sido capaz de llegar ahí..., siendo además consciente de cómo ahí arriba, me he sentido muy pequeño, casi insignificante, ante lo que estaba viendo y admirando. Pero cuando bajas, te sientes muy grande por todo lo vivido, compartido y superado. Esa es la grandeza del alpinismo...


Después de 8 horas metido en una furgoneta, llego a mi hotel Sun Rise Hool en Osh. Cena ligera, fuera ya de horas y a la cama.

Bihar arte

Un abrazo


sábado, 23 de agosto de 2014

Campo 3 a Campo 1

Hola amigos,

Después de dormir de un tirón, nos hemos puesto en pie a las 6,30 de la mañana. Preparamos agua a partir de la nieve, para tomar un poco de té y así poder desayunar, para después, preparar nuestras mochilas y recoger la tienda. En total, un montón de kilos a la espalda.

Partimos hacia el Campo2. Para mí ha sido un "sin vivir". Descenso muy pronunciado y constante. Las uñas de los dedos del pie izquierdo sangrando. Un martirio...

El breve descanso en el Campo2 para comer algo y tomar un té no ha aliviado mucho la situación. Si malo ha sido el descenso de C3 a C2, mucho peor ha sido de C2 a C1. En fin, al final esta visto que se puede con todo (o casi...)

El Guía le ha dicho al Doctor lo que me pasa y me ha venido a ver. Poca cosa se puede hacer, cuando no puedes guardar reposo y tienes que seguir caminando. Gracias Doc!

Toda la tarde descansando en la tienda...

Hoy hemos compartido cena once rusos y yo. Era el último día de Pamir Expeditions en el Campo1 y había que festejarlo, y que mejor que con una cena, a la que me han invitado.

Siendo un cena con mayoría aplastante de rusos, la misma ha arrancado como tenia que arrancar:  Con un brindis pronunciado por uno de ellos de forma solemne y el consiguiente trago de Vodka.

Bueno bueno, como está la mesa. Adornada por 3 velas, porque no funciona el generador de gasoil. Hay comida para un regimiento. Entre plato y plato, nuevos brindis a cargo de diferentes comensales. Ya en los postres, uno de ellos coge una vieja guitarra española y entona una canción. Sus compañeros la conocían y la cantan a coro. Y luego otra canción, y otra, y otra... más Vodka...

El cocinero -Islam- prepara una tarta enorme de chocolate, nata, moca, etc. Solamente con la tarta podíamos haber cenado todos.
Sorpresa! El primer guitarrista, le pasa la guitarra a otro compañero. Otro montón de canciones cantadas a coro...

Nueva sorpresa! Le pasa la guitarra a un tercero. Un chico joven, tocado en la cabeza con un gorro verde minúsculo, y que a mí me recuerda a uno de esos marineros de la armada soviética. Bueno bueno, para mi el mejor de los tres.

No puedo decir las canciones que han tocado, pasándose la guitarra unos a otros... Creo que en algún capítulo de este blog he comentado que la gente rusa me ha parecido muy alegre y parlanchina. Me gusta la gente que he conocido... Mientras entonaban sus canciones, que se las sabían todos, no podía evitar recordar cómo se cantaba hace años en las calles y bares de Euskalerria (y en cualquier sitio) y que se ha perdido totalmente.

Yo ahora mismo pienso..., después de haberle "arreado"..., que con una botellita de éstas igual hubiera llegado a la cima...jjjj

Me despido de mis compañeros agradeciendo su cortesía para conmigo, el montañero vasco, y me voy para mi tienda.

Rahmat! Spasibo!

Un poco perfumado si que voy si. Sería gracioso que me rompiera la cabeza ahora, yendo a dormir

Son las 22:30h, y en el silencio que solo se puede dar a 4400 metros, metido en mi saco de dormir, se oyen aún en la noche las canciones rusas ("rasas") acompañadas por la guitarra española. Que mejor premio! La cena, lo mejor del día.

Felices sueños.

Un abrazo